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Publicado en Un poco de...
Martes, 12 de Mayo del 2026

Nuestra Historia

Nuestra Historia

Photostraps está de vuelta

Todo empezó entre 2013 y 2014, en Rosario.
Sin un plan de negocios. Sin estrategia. Sin imaginar hasta dónde podía llegar.

Solo había curiosidad.

En ese momento, la fotografía ya era parte de mi vida. Las coberturas, las bodas, el ritmo de trabajar durante horas con una cámara encima. Pero también había otra parte de mí que siempre estuvo presente: la necesidad de crear cosas con las manos.

Siempre fui así.

Me gusta entender cómo están hechas las cosas. Desarmarlas. Aprender procesos. Equivocarme. Volver a empezar. Y cuando conocí el mundo del cuero, fue un viaje de ida.

Empecé investigando solo. Tutoriales. Tipos de cuero. Costuras. Pulidos. Terminaciones. Herramientas. Horas y horas aprendiendo un oficio completamente nuevo. Probando. Fallando. Mejorando.

La idea era simple: quería hacer una correa distinta a todas.

No buscaba algo rústico porque sí. Tampoco algo industrial o sin alma. Quería una pieza cómoda, fuerte, estética y con identidad. Una correa que un fotógrafo sintiera realmente propia después de años de trabajo.

Y ahí empezó la búsqueda.

Recorrí locales de talabartería en Rosario. Probé materiales de distintos lugares. Busqué proveedores en Buenos Aires —que para mí siempre fue otro país dentro del mismo país—. También en Salta. Cada prueba dejaba algo, pero todavía no aparecía eso que estaba buscando.

Hasta que un día, en un taller de fotografía documental, Héctor Rio me recomendó un lugar en Rosario donde vendían cuero. Una empresa vieja, recuperada por sus propios empleados o algo parecido. No recuerdo exactamente la historia.

Pero sí recuerdo perfectamente lo que pasó después.

Ahí conocí a Arturo Taglioretti.
Y ahí cambió todo.

Ahí nació realmente Photostraps.

 

correa para camaras fotograficas

 

La primera correa fue para mí. Pero empezó a pasar de mano en mano entre colegas fotógrafos. Cada uno opinaba algo distinto. Uno hablaba de la comodidad. Otro del peso. Otro de cómo se movía durante una boda. Otro de los detalles.

Y sin darme cuenta, la marca empezó a construirse entre todos.

Photostraps creció primero como crecen las cosas reales: boca en boca. Recomendaciones. Amigos fotógrafos. Después llegaron Facebook e Instagram. Y más tarde, algo impensado para aquel momento: las primeras ventas internacionales.

Paraguay. Bolivia. México. Canadá. Miami. Portugal. España.

Las correas empezaron a viajar muchísimo más de lo que alguna vez imaginé.

También llegaron los congresos, las ferias y los encuentros de fotografía. Paraná Foto. FDF en Córdoba. RosarioObtura. Congreso Nómade. Lugares donde la fotografía se mezclaba con historias, colegas y experiencias reales. Y donde Photostraps empezó a hacerse cada vez más conocida dentro del ambiente.

Con el tiempo, fotógrafos muy queridos y respetados comenzaron a usar nuestras correas y hablar de la marca. Andrés Preumayr, Alejandro Gómez, Pablo Dubois, Rebeca Bozza, Maxi Oviedo, Yamil Cottini, Enzo Gorocito, Misael Saucedo, Luis GimenezGermán Heinzenknecht, Fran Ureña, Xino Pérez de 50mm_foto en España, entre muchos otros.

Y todavía hoy me sigue sorprendiendo.

Porque nunca sentí que estaba vendiendo solamente un accesorio.

Photostraps siempre fue algo mucho más personal.

Fue, es y será como ver crecer a un hijo.
Un orgullo inmenso.

Hubo una pausa en el camino. Grande. Difícil de explicar. Tal vez desgaste. Tal vez momentos de la vida. Tal vez simplemente perder un poco el fuego por un tiempo.

Pero las buenas historias tienen algo especial: siempre encuentran la forma de volver.

Y Photostraps volvió.

Volvió por los mensajes.
Por colegas preguntando cuándo regresaba la marca.
Por clientes que todavía siguen usando correas hechas hace años.
Por esa palmada en la espalda.
Por ese mimo al alma que te da la gente cuando entiende el valor real de lo que hacés.

Hoy la esencia sigue intacta.

No queremos convertirnos en algo masivo ni perder lo que hizo especial a la marca desde el comienzo. La idea sigue siendo la misma: crear piezas honestas, duraderas y hechas con atención obsesiva por los detalles.

Correas pensadas para fotógrafos reales.

Para quienes viven bodas intensas.
Para quienes pasan más tiempo con la cámara encima que en la mochila.
Para quienes entienden el valor de las herramientas bien hechas.

Esta nueva etapa no busca cambiar la identidad de Photostraps.

Busca reafirmarla.

Porque algunas marcas nacen para vender productos.
Y otras nacen para acompañar historias.

Bienvenidos nuevamente.
Photostraps está de vuelta.